EQUYNOS - Coaching con caballos y Desarrollo Personal | La clave para tener una buena relación con un caballo: obsérvalo
Si quieres tener una buena relación con un caballo lo más importante y lo primero que tienes que hacer es observarlo. Cuanto más mejor. Para estar bien con un caballo es fundamental que tú estés bien. Y para saber si estás bien es imprescindible conocerte. Saber qué sientes y qué es lo que te hace sentir así. A través de técnicas quizá controles el cuerpo de un caballo, pero jamás controlarás su energía. Si quieres conquistar el alma de un caballo tendrás que mostrarle primero la tuya.
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La Clave Para Tener Una Buena Relación Con Un Caballo: Obsérvalo

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La Clave Para Tener Una Buena Relación Con Un Caballo: Obsérvalo

¿Sabes qué es lo  más importante que tienes que hacer para estar bien con un caballo?   Me encantaría conocer tu respuesta.

Cuando hago esta pregunta a las personas que me llaman para que les ayude a tener una buena relación con su caballo, son muchos los que sonríen y ponen cara de póker y me miran como si les estuviera preguntando una obviedad. Y entonces escucho cosas como: “transmitirle seguridad”, “mostrarme tranquilo”,  “dejarle claro quién manda”, “ganarme su confianza”…  En ese momento, la persona se da cuenta de que no tiene clara la respuesta.

Si quieres tener una buena relación con un caballo lo más importante y lo primero que tienes que hacer es observarlo. Cuanto más mejor. Y a ser posible desde cierta distancia. Lo ideal es poder contemplarlo en un espacio abierto donde el animal tenga la posibilidad de moverse con libertad e incluso interactuar con otros caballos.

Observar al caballo es esencial para conocer Foto 2. Observacionsu carácter. Ver si es más tranquilo o más nervioso, si es asustadizo o seguro de sí mismo, si es muy enérgico o más bien suave, si es curioso o reservado… Todos estos detalles son fundamentales porque te darán pistas claves para iniciar la relación con buen pie. No se debe entrar a todos los caballos del mismo modo.

Es fundamental observar, observar y observar hasta convertirse en uno con el universoObservar no es  mirar. Es percibir. Es  aplicar tus cinco sentidos –sí , los cinco-, más tu intuición y  sensibilidad  para captar al caballo en su globalidad y cómo el entorno que os rodea le afecta;  y a la vez sentir cómo todo eso que observas y percibes te afecta a ti.

Te pongo un ejemplo. Imagina que quieres acercarte a un caballo que está en un cercado y que lo ves caminar de un extremo a otro del recinto.  Puede que camine de manera pausada, deteniéndose cada equis pasos para mordisquear alguna hierba… O puede que camine de un lado a otro una y otra vez, sin detenerse. La energía y el comportamiento son muy diferentes en uno y otro caso… y es fundamental que intentes percibir qué hay en el entorno que hace que el animal esté tranquilo o movido…

Si estás concentrado y atento,  percibirás que tu estado cambia en función de lo que observas en el caballo.

Es esencial que tomes consciencia de qué pasa dentro de ti cuando observas al caballo en una situación u otra.  Es probable que cuando ves al caballo caminar tranquilo, tú también sientas más tranquilidad que cuando lo observas moverse de un lado a otro inquieto. Es decir, tu energía y tus emociones no son las mismas en un caso que en otro. Aquí tienes la clave que te va a mostrar el camino para entender y conectar con el caballo que tienes delante.

No debes intentar trabajar con un caballo si no te sientes capaz de controlar tu estado emocional y tu comportamiento porque si tu ánimo y energía cambia en contra de tu voluntad, el animal te verá como alguien poco estable, vulnerable. El caballo por instinto evita lo confuso.

Solo tienes una oportunidad de causar una buena impresión

Hay una idea que deberías grabarte a fuego: sólo tienes una oportunidad de causar una primera buena impresión. Con un caballo este hecho es algo que condicionar muchísimo vuestra relación. Por supuesto que se puede empezar mal y luego, con paciencia, construir un vínculo especial –ese es gran medida mi trabajo- pero si comienzas bien te habrás ahorrado malos ratos y mucho tiempo.

Es curiosa esa tendencia de las personas a  querer acercarse, tocar e interactuar –para montarlo o no- con un caballo nada más verlo sin haber dedicado antes ni siquiera unos instantes a interesarse por cómo es el animal.

En el fondo ese comportamiento encierra una falta de respeto por parte de la persona hacia el caballo. Lo digo con conocimiento de causa, yo misma he actuado así durante muchos años. Hasta que tomé consciencia de que yo quería disfrutar de la compañía del caballo, pero no me había planteado si él quería estar mi lado.

Cuando caí en la cuenta de que el caballo, al igual que todos los animales, también tiene preferencias, decidí observarlos y escuchar lo que dicen. Los caballos apenas emiten sonidos. Son animales de natural silenciosos –no les interesa que se les oiga mucho no vaya a ser que haya algún puma o lobo cerca sin merendar- pero eso no quiere decir que no se expresen.

Los caballos no paran de hablar. Lo hacen todo el rato. Hasta cuando duermen. Pero su lenguaje se basa en señales corporales, movimientos, tensión muscular y energía. Y lo bueno que tienen e
s que son trasparentes. No saben mentir. Por eso, si quieres estar con un caballo lo mejor que puedes hacer es observarlo para que te cuente cómo es, qué le preocupa, qué le gusta, cómo seFoto 3.- Comportamiento siente…

En el libro La mujer que aprende de los caballos comento varios ejercicios que puedes hacer para mejorar tu relación con un caballo y el primero de ellos es precisamente el de Observación sin interpretación. Este ejercicio tiene muchos beneficios, entre los que destaca el conocimiento de la naturaleza del caballo y, sobre todo, que la persona aprende a tomar consciencia de su propia energía y empiece a controlarla .

Para estar bien con un caballo es fundamental que tú estés bien. Y para saber si estás bien es imprescindible conocerte. Saber qué sientes y qué es lo que te hace sentir así. Reflexiona acerca de lo que has percibido y de lo que te ha hecho sentir y permite que el conocimiento y la creatividad emerjan de tu interior. Escucha tu intuición.

Para estar bien con un caballo hay que observarlo y observarnos. Tomar conciencia de cómo nos sentimos y de cómo nos hace sentir élTienes que estar dispuesto a cuestionarte a  ti una y otra vez… Y esforzarte por ser  íntegro, por ser verdad y, sobre todo, por encontrar los elementos que tienes en común con el caballo que deseas estar.

Es importante que tengas claro una cosa, si observas a un caballo para descubrir sus puntos débiles con el fin de entrarle por ahí para someterlo, estarás comiendo el mayor error que se pueda cometer con este animal porque te verá como un depredador: el más peligroso. Y eso no lo olvidará jamás.

Recuerda a través de técnicas quizá controles el cuerpo de un caballo, pero jamás controlarás su energía. Si quieres conquistar el alma de un caballo tendrás que mostrarle primero la tuya.

Fotos: Virgina García

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