José Antonio Ballester es un joven que durante años tuvo y montó a caballo, hasta que llegó un momento que decidió dejarlo.

Hace unos meses vino con su pareja porque ella quería formarse en comunicación y conexión con caballos aquí, en Equynos (Murcia- España), conmigo. Algún tiempo después ambos quisieron participar en uno de los talleres de introducción al coaching con caballos que periódicamente realizo y en otro de mindfulness con caballos.

La experiencia de ambos talleres supuso que Jose viera a los caballos de un modo radicalmente diferente al que había tenido hasta entonces. Y sintió en carne propia cómo los caballos podían ver cosas dentro de él que nadie antes había sido capaz de captar.

Tras acabar los estudios, Jose se sentía bastante confuso sobre hacia donde encaminar su vida profesional. Tenía varias opciones sobre la mesa. Algunas parecidas y otras muy distintas. Y empezó a sentirse nervioso y tenso por miedo a equivocarse. Miedo a no tomar la mejor decisión.

Su novia, que ya había visto el efecto del coaching con caballos en varios de mis clientes, le dijo que porqué no probaba a ver si la experiencia le podía aportar claridad a la hora de tomar decisiones. Y lo hizo.

Fue hace algo más de un mes. La próxima semana Jose empieza a trabajar haciendo lo que más le gusta y en una empresa que le ofrece todo lo que expresó en su sesión de coaching.

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